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👌 Desarrollo y frecuencia de la artritis

El 90 por ciento de la población mundial terminará por desarrollar alguna forma de artritis. Sin embargo, en muchos casos, la artritis no provocará demasiados problemas porque con la edad las personas le exigen menos al cuerpo.

La artritis se considera a menudo como un signo de envejecimiento, aunque puede afectar a personas de cualquier edad. De hecho, la artritis es una de las enfermedades mas habituales entre la población. Para formamos una idea de la frecuencia de la artritis, tomemos como ejemplo Estados Unidos, donde 285.000 niños sufren dolores de artritis a diario.

Las cifras en el Reino Unido muestran que unos 20 millones de personas sufren artritis, de los cuales 8 millones deben acudir al medico para recibir tratamiento.

La osteoartritis es responsable de 5 de esos 20 millones de artríticos, y la artritis reumatoide de un millón más. Unos 15.000 niños padecen artritis juvenil.

En Estados Unidos, uno de los países con mayor diversidad étnica, casi 40 millones de personas (una de cada siete) sufre algún tipo de artritis, y se piensa que en el año 2020 la cifra rondará los 60 millones. De esos 40 millones, alrededor de 23 son mujeres de todas las edades. La artritis reumatoide juvenil afecta a 61.000 niñas, el 86 por ciento de los casos. En otros países, en los que se dispone de estadísticas similares, las proporciones son parecidas.

¿Cuáles son las implicaciones?
Las implicaciones económicas para los servicios de salud y los seguros médicos son importantes. Los patronos sufren el coste económico del absentismo laboral de sus trabajadores, ya sea por la pérdida de producción o por tener que contratar a algún sustituto. Cada año, la artritis cuesta unos 54,6 billones de dólares a la economía estadounidense. Obviamente, también afecta a la capacidad de los padres o abuelos para disfrutar plenamente de la infancia de los niños.


La artritis es la causa más habitual de incapacidad en el mundo occidental. Limita actividades cotidianas, como subirse y bajarse de la cama, vestirse, subir escaleras, o incluso caminar. Puede conducir a la pérdida de movilidad, pérdida de empleo, ruptura de relaciones sociales y de pareja, dolor crónico, fatiga y depresión. En casos graves, puede necesitarse la ayuda de cuidadores que, por ejemplo, limpien y hagan la compra, o puede requerirse un servicio de enfermería permanente.
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⭐ Causas de la artritis. Genética, herencia, hábitos

La artritis, en sus múltiples formas, se debe a diferentes y complejas causas. En algunas formas de la enfermedad, la edad es el factor fundamental. En otras, se debe a una alteración de la química del cuerpo o al mal funcionamiento del sistema inmunológico.

Las investigaciones actuales sobre las causas de la artritis incluyen el estudio del funcionamiento del sistema inmunológico y de lo que falla en muchos casos de artritis. Las etapas y mecanismos de la reacción autoinmune, en la que los tejidos del propio organismo son atacados por los anticuerpos, están cada vez ¡más claras y ofrecen esperanzas para el desarrollo de nuevos tratamientos.

La mayoría de las enfermedades empeora con la edad, y, aunque ésta quizá no sea la causa de muchos procesos artríticos, sí que influye en la aceleración del proceso y el debilitamiento de los mecanismos de inmunidad y defensa, por lo que el organismo es menos capaz de combatir la enfermedad. Además, con los años, el metabolismo se vuelve más lento y aumenta nuestra predisposición a engordar. Esto puede afectar al desarrollo y progresión de la artritis.

Algunos factores de riesgo son controlables: podemos adelgazar, dejar de fumar y. en general, mejorar nuestro estilo de vida con vistas a aliviar la artritis.

El exceso de peso

Las personas con exceso de peso someten a todo su organismo a un mayor esfuerzo. Las articulaciones del sistema músculo-esquelético no son una excepción y necesitan trabajar más en caso de exceso de peso. Lo que normalmente es una enfermedad degenerativa o de desgaste, se convierte, en personas obesas, en un serio riesgo para la salud.

El  delicado mecanismo de las articulaciones, sobre todo de aquellas que soportan peso, como las caderas, rodillas y tobillos, tendrá que estirarse al límite. Por ejemplo, las vértebras de la columna se comprimen. El cartílago que rodea el extremo de los huesos se vuelve menos flexible. Los músculos y las articulaciones necesitan más oxígeno, pero el cuerpo con sobrepeso y  un sistema cardiovascular alterado no podrá producir bastante, ni lo suficientemente rápido para cumplir con la demanda. El esfuerzo al que están sometidas partes cruciales de la articulación puede aumentar por cuatro o cinco de modo que una ligera pérdida de peso supondrá una gran diferencia en el esfuerzo al que se ve sometida una articulación que soporta peso.

La artritis es mucho más común en mujeres con sobrepeso. El exceso de peso es claramente negativo en caso de osteoartritis, y se recomienda que quienes la padecen recuperen cuanto antes su peso ideal. La obesidad también afecta en otros tipos de artritis, ya que la vida diaria es mas agotadora si se tiene sobrepeso.

¿Cuánto es demasiado?

Los métodos tradicionales para calcular el peso adecuado, como las tablas de peso y altura, ya no se consideran suficientemente eficaces para determinar el peso ideal. Tampoco tienen en cuenta la proporción entre músculo y grasa. El musculo pesa más que la grasa, y se puede pesar más que otra persona de la misma estatura, pero estar más en forma. Actualmente, los médicos se guían por el índice de masa corporal (IMC) para determinar si el peso está dentro de los limites normales.

El factor hereditario

Muchos tipos de artritis atacan con más frecuencia en algunas familias. Sin embargo, eso no quiere decir que la artritis se “herede”. Lo más que se puede decir es que se ha heredado una predisposición genética a sufrir esa enfermedad, cuando los padres, abuelos y tíos la padecen.

El factor genético

¿La artritis es genética? En su desarrollo está implicado más de un gen. Sin embargo, por el mero hecho de tener el gen, no significa que vaya a desarrollar la enfermedad. Igualmente, algunas personas que no son portadoras del gen, pueden desarrollar la enfermedad. Lo que sí se hereda es una fuerte tendencia a desarrollar alguna forma de osteoartritis. La herencia es el principal factor en la espondilitis anquilosante.

Investigación genética

Los investigadores han hallado una secuencia especifica de ácidos nucleicos, uno de los constituyentes del ADN que es un marcador para la artritis reumatoide. Las personas que heredan esta secuencia, sea de la madre o del padre, son más proclives a sufrir alguna
forma grave de artritis, que podría afectar a los órganos internos además de las articulaciones. Estas investigaciones podrían conducir en el futuro a un consejo genético que identifique a las personas con más riesgo de desarrollar alguna forma grave de artritis, o que necesiten un tratamiento mas intensivo.

La causa de la artritis y la búsqueda del gen responsable, sigue siendo objeto de investigación científica. Los factores genéticos juegan un papel en la predisposición a sufrir artritis reumatoide, pero los científicos aún no conocen los genes implicados.

De momento, los científicos opinan que la artritis reumatoide puede deberse a una combinación de factores genéticos y ambientales (seguramente un agente infeccioso como un virus o una bacteria) que hacen que una persona sea propensa a la enfermedad.

El factor de género
¿Es la artritis más común en mujeres que en hombres? La espondiiitis anquilosante es una de las pocas formas de artritis más frecuentes en hombres que en mujeres. La mayoría de las formas restantes afecta mucho más a las mujeres.

En Estados Unidos, casi dos tercios de las personas enfermas son mujeres.
- La osteoartritis afecta a 11,7 millones de mujeres, el 74 por ciento de los casos.
- La fibromialgia afecta a 3,7 millones de personas, y a siete veces más mujeres que hombres.
- La artritis reumatoide afecta a 1.5 millones de mujeres, el 71 por ciento de los casos.
- El lupus afecta a 117.000 mujeres, el 89 por ciento de los casos.
- La artritis reumatoide juvenil afecta a 4.000 niñas, el 86 por ciento de los casos.

Autoinmunidad
Muchas formas de artritis, incluyendo la artritis reumatoide y el LES, están relacionadas con la autoinmunidad. La autoinmunidad es un proceso en el que el sistema inmunológico del organismo se
‘equivoca” y empieza a atacar al cuerpo.
Se piensa que el proceso es activado por una infección, bacteriana o vírica, que dispara la reacción inmune, y que no se desactiva al desaparecer la infección. En la mayoría de los casos no está claro exactamente qué infección está implicada.

Deporte y ejercicio

En  circunstancias normales, el ejercicio es beneficioso, y a la mayoría de las personas les vendría bien practicarlo mas.
No obstante, existen ciertos tipos de ejercicio y deportes que pueden agravar la artritis cuando se tiene una predisposición a sufrirla, y algunos ejercicios y deportes pueden, de hecho, provocar la enfermedad.

Los esfuerzos a que se someten las articulaciones de las bailarinas de ballet son una carga intolerable, y las articulaciones se resienten.

Los deportes de contacto provocan a menudo problemas articulares, de cartílagos y, más adelante, artritis. El fútbol es seguramente el ejemplo más conocido, pero el rugby y otros deportes también son perjudiciales.

- La naturaleza repetitiva de algunos ejercicios puede causar problemas a cualquier edad.

- Muchos deportes son peligrosos, simplemente por el riesgo de lesiones o traumatismos. Cualquier deporte en que uno se pueda caer y romperse un hueso, o sufrir una lesión que requiera cirugía puede predisponernos a problemas futuros.

- El hecho de que muchos tipos de ejercicio y deportes sean competitivos somete al cuerpo a un estado de tensión, y aumenta la probabilidad de traumatismos y desgastes. Los deportes que requieren aguantar una postura antinatural durante un tiempo, con el cuerpo en tensión, son especialmente peligrosos. Las rodillas y, en algunas personas, las caderas, son propensas a sufrir por ese esfuerzo.

El ejercicio debe practicarse con moderación. No someta al cuerpo a una gran carga. Evite deportes que exijan movimientos de giros y torsión. Si tras practicar un deporte o ejercicio siente dolor, tómelo como un aviso: el cuerpo le está diciendo que el esfuerzo es excesivo.
Descanse unos cuantos días y deje que el cuerpo se recupere. Y, la próxima vez que practique su deporte o ejercicio favorito, lleve el calzado adecuado, caliente bien antes de empezar, tenga cuidado durante el ejercicio, pare en cuanto empiece a sentir cansancio y cese la actividad adecuadamente.

Medicamentos

Algunos medicamentos pueden interaccionar con otros, y algunas mezclas de medicamentos pueden provocar efectos secundarios indeseables en forma de artritis. Por eso hay que consultar con el médico antes de tornar una medicina, e informarle de todos los medicamentos que se esté tomando. Es de especial importancia, por ejemplo, en el caso de gota, porque el tratamiento capaz de aliviar otros tipos de artritis, la aspirina, puede favorecer la gota.

Los medicamentos contra la artritis pueden reaccionar con determinadas medicinas prescritas para la hipertensión, y con el litio.

La vacuna contra la rubéola produce efectos musculoesqueléticos en el 20 por ciento de los casos. Suelen persistir de dos a cuatro semanas tras la vacunación, pero pueden durar más y, raramente, meses. Los pacientes a los que se aplican medicamentos intravenosos, sufren el riesgo de desarrollar artritis séptica.

Al recibir una receta, deben seguirse unas sencillas precauciones.
- Compruebe que lo que hay escrito en la receta sea el medicamento prescrito por el médico.
- Pregunte al médico por los efectos secundarios, para saber qué puede esperar.
- Al recoger el medicamento en la farmacia, compruebe la etiqueta para asegurarse de que le han entregado el medicamento recetado por el médico.

Los errores pueden suceder, y suceden: forman parte de la vida diaria.

Alergias

La reacción alérgica es una respuesta inmune perjudicial del organismo a una sustancia (normalmente un determinado alimento, polen, pelaje o polvo) para el que se ha vuelto hipersensible.

Las alergias alimentarias pueden intervenir en algunos tipos de artritis inflamatoria. Es importante pedirle al médico que le remita a un servicio de alergologia si sufre dolores artríticos sin que exista evidencia de artritis. Una alergia podría ser la culpable.

Sea cual sea la enfermedad o desarreglo, es importante obtener cuanto antes un correcto diagnóstico, para poder recibir enseguida el tratamiento indicado.

Traumatismos (lesiones)

Un traumatismo es una lesión o herida física. A veces, la artritis se desarrolla tras una lesión, independientemente de la predisposición genética a contraerla. La artritis puede desarrollarse muchos años después del traumatismo. Este tipo de artritis recibe el nombre de secundaria.

Tabaco

Fumar tabaco provoca más de 100.000 muertes prematuras al año en el Reino Unido, 23.000 en Australia, y alrededor de 350.000 en Estados Unidos. Pocos fumadores pueden pretender ignorar los peligros del tabaquismo. Aunque en el mundo desarrollado cada vez se fuma menos, el tabaquismo está en aumento en algunos países en desarrollo.

Fumar no sólo es peligroso por las enfermedades que causa, como el cáncer de pulmón, sino porque empeora prácticamente cualquier otra enfermedad. La artritis no es ninguna excepción. El tabaco contiene sustancias tóxicas, y fumar destruye hasta el 15 por ciento del suministro de oxigeno del cuerpo. Eso significa que se requiere más tiempo para la regeneración del tejido dañado, y que el dolor y el cansancio son mayores en los artríticos que fuman.

Tabaco e investigaciones sobre artritis

La revista Annals of the Rheumaflc Disease publicó un estudio que afirmaba que fumar aumenta la gravedad de la artritis reumatoide. Investigadores de la Facultad de Medicina de lowa, Estados Unidos, estudiaron la gravedad de la enfermedad en más de 300 pacientes. Concluyeron que fumar es un factor de riesgo significativo y modificable que afecta a la gravedad de la artritis reumatoide.

La artritis reumatoide provoca inflamación crónica y degeneración de las articulaciones, sobre todo de las de los dedos, manos, pies, tobillos, rodillas y hombros. Se suele diagnosticar por la presencia de articulaciones inflamadas, radiografías que revelan erosión alrededor de la articulación afectada, y por la presencia de anticuerpos conocidos como factor reumático, en la sangre.

Tras contar con los factores de riesgo de la artritis reumatoide, como la edad y el sexo, el equipo de la Universidad de Iowa observó que los pacientes que habían sido o eran fumadores tenían más probabilidades de tener un nivel alto del factor reumático, y más riesgo de sufrir erosión ósea. Además, los que habían fumado durante más de 25 años, triplicaban el riesgo de factor reumático y erosión ósea frente a los no fumadores.

Los peligros

Fumar puede provocar anomalías en el sistema inmunológico de los que padecen artritis reumatoide, en los pulmones y otras partes del cuerpo. Fumar aumenta el nivel de glóbulos blancos, y fumar mucho puede provocar anomalías en las células del sistema inmunológico, que pueden aumentar el riesgo de infecciones. Fumar compromete la actividad del sistema inmunológico del organismo, y los autores del estudio sugieren que puede ser más importante en el desencadenamiento de la enfermedad que en su perpetuación.

El estilo de vida

Éstos son los pasos que debe seguir para reducir el riesgo de desarrollar artritis, o para aliviarla si ya la sufre.

Disminuir los riesgos

1. Mantenga su peso dentro de unos límites normales. Si no está seguro de cuál es su peso ideal, puede calcular el índice de masa corporal
2. Coma sano. Tome cinco porciones de fruta fresca o verdura al día, cruda o al vapor para preservar sus vitaminas y minerales. Tome alimentos ricos en hierro y calcio, y considere tomar suplementos de aceite de pescado, rico en los ácidos grasos esenciales omega 3, EPA y DHA.
3. Practique algún ejercicio regularmente y con moderación, teniendo en cuenta el esfuerzo al que se verá sometido el sistema musculoesquelético. Preste atención especial si el ejercicio somete su cuerpo a esfuerzos.
4. Compruebe los medicamentos que toma, con el médico y en la farmacia.
5. Si piensa que alguna de sus articulaciones puede estar afectada por artritis, consulte al médico con vistas a recibir tratamiento lo antes posible. Cuanto antes comience el tratamiento, mayores serán las probabilidades de conservar la movilidad.

6. Tras una lesión, reduzca el dolor y la tensión sobre la articulación con los ejercicios y técnicas de relajación que mejor le vayan. El ejercicio adecuado puede proteger una articulación frente a futuras lesiones. Recuerde que tan malo es hacer poco ejercicio como excederse en él.


7. Es importante encontrar el punto de equilibrio entre la capacidad de relajarse y la de mantenerse lo más activo y en forma posible. Las clases de relajación ayudan a algunas personas, al igual que otras terapias complementarias, como la meditación, la visualización, la acupuntura y la aromaterapia 
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La autohipnosis en la artritis para aliviar el dolor

La autohipnosis puede sonar exótica, pero, al menos en su aspecto médico, se trata más de una forma profunda de relajación que de la capacidad para entrar en trance. Una vez alcanzado el estado de relajación profunda, pueden darse instrucciones que la propia mente y el cuerpo obedecerán.

Durante los últimos años, las técnicas de autohipnosis han sido utilizadas con gran éxito para reducir el dolor, incluso el de la artritis. En concreto, la autohipnosis ha demostrado en diversos ensayos clínicos su eficacia en personas que sufren un dolor crónico que no se alivia fácilmente con medicamentos o cirugía, y que suele reaparecer. Por tanto, la autohipnosis puede resultar eficaz en caso de artritis.

¿Tiene posibilidades?

La mayoría de los expertos definen el estado hipnótico como un nivel distinto de conciencia, entre la vigilia y el sueño profundo, en que el sujeto sufre un estado alterado de la realidad. Durante la hipnosis, la mente consciente se sumerge bajo el umbral del dolor y el sujeto es capaz de alcanzar la paz interior.

La autohipnosis no es tan difícil o rara como pueda parecer, y mucha gente descubre que puede llevarla a cabo. Para saber si podría beneficiarse de esta técnica, responda a estas preguntas:

- ¿Suele llorar al ver películas tristes?
- ¿Alguna vez se ha pasado de la parada del autobús o tren porque estaba completamente enfrascado en la lectura de un libro?
- ¿Se duerme rápidamente y con facilidad?
- ¿Se imagina a sí mismo enamorado?
- ¿Sueña despierto con facilidad?

Si ha respondido “sí" a estas preguntas, es un sujeto potencialmente bueno para la autohipnosis.

Un ejercicio sencillo

Para practicar la autohipnosis con el fin de controlar el dolor, pruebe con este sencillo ejercicio de relajación. Primero, elija una hora y un lugar donde no será molestado. Desconecte el teléfono o active el contestador. Cierre los ojos y relaje la respiración. Mientras se relaja, respire cada vez más profundamente. Imagine que siente cada molécula de aire que entra y sale de su cuerpo. Respire cada vez más profundamente Procure que cada respiración tenga la misma duración para aumentar la relajación con cada aspiración. Imagine una oleada de relajación profunda que fluye por todo el cuerpo.

Cuando esté completamente relajado, intente identificar el punto de dolor y su desencadenante. Después, pronuncie alguna afirmación para controlar el dolor. Puede utilizar su propia afirmación o
seguir alguna sugerencia como: “Los músculos de mi cuello son bañados y aliviados por el calor perfecto”, o “Mis piemas están calientes y relajadas cada vez que paseo“. Una afirmación del estilo,
‘Mis articulaciones son cada vez más flexibles y menos rígidas” puede servir.

Una variante de este ejercicio consiste en seguir los mismos pasos hasta el estado de relajación y después colocar una mano sobre la zona dolorida. Imagine que la mano está relajada, pesada y entumecida. A continuación, visualice cómo esas sensaciones sustituyen a las del dolor.

Monitorice los progresos

Para que la autohipnosis resulte eficaz, hay que hacer el esfuerzo de medir el nivel de dolor. Intente analizar el dolor: ¿es el peor que recuerda?, ¿la mitad de malo?, ¿resulta soportable?, y elabore una clasificación. No espere resultados espectaculares de inmediato. Los
hipnoterapeutas profesionales afirman que la hipnosis controla el dolor progresiva y lentamente. Por eso hay que medir el nivel de dolor y monitorizar los progresos, y seguir practicando.

Lo ideal es practicar la autohipnosis a diario, a la misma hora, y calificar el nivel de bienestar tras cada sesión, para determinar el grado de progreso.

▶ La Osteoartritis. Qué la provoca? Síntomas

▶ La osteoartritis es la forma más habitual de artritis y afecta principalmente a personas de mediana edad y mayores. Suele atacar el cuello, la zona lumbar, las rodillas, las caderas y las articulaciones de los dedos. El dedo gordo del pie también puede sufrir osteoartritis, y no debe confundirse con la gota.

Casi el 70 por ciento de los mayores de 70 años muestran signos de osteoartritis sobre una radiografía. Sin embargo, sólo la mitad de ellos desarrollan síntomas de la enfermedad. Además de provocar el envejecimiento de las articulaciones, la osteoartritis puede afectar a articulaciones ya lesionadas, o sometidas a esfuerzos, y a articulaciones dañadas por una infección previa o por una artritis inflamatoria. Las personas que sufren osteoartritis experimentan dolor y pérdida de la función de las articulaciones afectadas.
 La osteoartritis se produce por la degeneración gradual del cartílago que rodea y protege la articulación afectada. El cartílago articular sano suele ser muy suave, fuerte y flexible. Sin embargo, en caso de osteoartritis, se vuelve gradualmente rugoso, quebradizo y lleno de fisuras. Existen muchas causas para la pérdida de cartílago.

La fina capa de cartílago del extremo de un hueso amortigua los golpes y facilita los movimientos. La articulación está recubierta por una membrana, el sinovio, rico en vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas. Cuando la articulación está sana, el sinovio la nutre y protege, y produce el líquido sinovial que la lubrifica.

Según se desgasta el cartílago, el hueso que hay debajo se engrosa y crece hacia fuera, alargando así la articulación.
También pueden formarse espolones en los bordes de la articulación conocidos como osteofitos. Éstos son, en parte, los causantes del aspecto nudoso de las manos de algunas personas mayores que sufren osteoartritis.

La osteoartritis puede tardar varios años en desarrollarse, y suele formarse en una articulación, normalmente una que soporta peso, a la vez. En algunas personas no provoca más que una cierta rigidez, mientras que en otras es causa de un considerable ¡malestar e incapacitación.

¿Es hereditaria?

Algunos tipos de osteoartritis son hereditarios, incluyendo el tipo habitual que provoca un crecimiento de la primera articulación del dedo. Estos crecimientos se llaman nódulos de Heberden, por el médico británico que los identificó. Esta patología se ha asociado a un desorden genético, que suele pasar de madres a hijas, y que provoca un cambio en uno de los aminoácidos, lo que hace que el cartílago degenere. Las investigaciones actuales se centran en esta anomalía genérica, así como en los nuevos métodos de estudio de las células, química y función del cartílago

Síntomas de  osteoartritis

Los principales síntomas de la osteoartritis varían, tanto en frecuencia como en gravedad, según lo avanzado del proceso.

En la primera etapa de la enfermedad, los pacientes sufren dolor tras manejar la articulación, dolor que puede empeorar según avanza el día. Sin embargo, al inicio, el dolor, la rigidez y la restricción en la movilidad -típicos de la osteoartritis- sólo causarán molestias ocasionales v mejorarán con el descanso. El clima húmedo puede agravar el proceso, al igual que el ejercicio.

La articulación afectada puede llegar a crujir, hecho que se conoce con el nombre de crepitación. Se produce cuando el cartílago que protege el hueso en el interior de la articulación se desgasta. Además, puede notarse algo de inflamación. Hay dos tipos básicos de inflamación: ósea (por ejemplo, en una articulación del dedo gordo del pie), y fluida (normalmente en rodillas y tobillos).

Según avanza el proceso, la articulación afectada puede provocar dolor, incluso al mínimo movimiento, o incluso en reposo y durante la noche. También pueden producirse deformidades óseas. Se pueden formar bultos, y las articulaciones toman un aspecto nudoso.

Normalmente, la rigidez de la articulación se limita a una zona localizada y sólo persiste durante un corto período de tiempo, aunque la articulación afectada puede estar sensible.

¿A qué articulaciones afecta?
Las articulaciones más habitualmente afectadas por la osteoartritis son:

Las manos, sobre todo los dedos. Aunque los hombres también pueden sufrirla, la osteoartritis de las manos es 10 veces más común en las mujeres.

Las rodillas, que pueden doler o estar sensibles.

Las caderas, en cuyo caso se puede sentir dolor en la ingle o parte interna del muslo, y sufrir dolor reflejo en los glúteos o la rodilla. La movilidad de la cadera puede verse limitada. La osteoartritis de la cadera afecta por igual a hombres y mujeres.

Los pies, sobre todo el dedo gordo.

La columna, sobre todo la zona lumbar, aunque también puede afectar a las vértebras del cuello, a menudo diagnosticada como espondilosis.

Si sospecha que sufre osteoartritis, y sobre todo si alguno de sus progenitores la ha padecido, es importante acudir al médico para que realice un diagnóstico. Los médicos suelen basar su diagnóstico en un examen físico, junto con el historial médico y la valoración de los síntomas.

Las radiografías se emplean para confirmar el diagnóstico. Cuanto antes se realice dicho diagnóstico, más probabilidades tendrá de conservar la movilidad y controlar el dolor.

Lo que debe saber sobre la Artritis

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Muchas personas consideran la artritis como una enfermedad de personas mayores, pero eso dista mucho de la realidad. La artritis puede surgir a cualquier edad, incluso durante la infancia. Esa es una razón de más para adoptar una actitud positiva hacia la búsqueda de remedios eficaces.

El siglo XX ha sido testigo de considerables avances en el tratamiento de la artritis. Ya no hay motivo para afrontar un diagnóstico de artritis con la sensación o el temor de que supondrá pasar el resto de la vida en una silla de ruedas.

Esta web analiza las distintas opciones de tratamiento y alivio del dolor para quienes padecen artritis. Reflexiona sobre los tratamientos de la medicina convencional, sobre todo medicación, fisioterapia y cirugía. Analiza las terapias complementarias disponibles y selecciona las más adecuadas para los artríticos.
Además, analiza nuestro estilo de vida actual, con especial atención a los medios para facilitar las actividades cotidianas a quienes padecen artritis.

Durante los diez últimos años se han producido grandes avances en el tratamiento de la artritis. Resulta interesante, por tanto, tener en cuenta las aproximaciones a los tratamientos en el futuro. Por ejemplo, existen muchas áreas en las que sabemos que los tratamientos van a sufrir cambios y desarrollos.

Algunas técnicas quirúrgicas convencionales bien conocidas están desfasadas y la actual tendencia en cirugía es la de no reparar la articulación sino reemplazarla.

La cirugía de sustitución de articulación se enfrenta actualmente a dos grandes retos. El primero es la necesidad de desarrollar articulaciones más duraderas.

El segundo es encontrar modos más eficaces de fijar las articulaciones a los huesos. Únicamente cuando se hayan cumplido ambos retos se podré eliminar la necesidad de una segunda sustitución de articulación en la misma persona.

La medicación seré cada vez mas especifica para reducir los efectos secundarios, en número y en gravedad. La industria farmacéutica denomina a esos medicamentos “balas mágicas”.

Las terapias complementarias serán, seguramente, cada vez más populares. Algunas ya son recomendadas por médicos de familia y en clínicas hospitalarias para el tratamiento del dolor.

Muchas personas ya conocen los beneficios del masaje, la osteopatía, la acupuntura, la fitoterapia y la homeopatía, pero ¿qué sucede con las terapias complementarias más recientes? Para quienes sufren de artritis, las terapias suaves, como el tai chi y la cromoterapia se recomiendan sin reservas.

Muchas personas que sufren artritis se quejan amargamente del dolor asociado a la enfermedad. La mayoría aprende gradualmente a vivir con la incapacidad, o incluso con la inmovilidad, pero el dolor es una fuente constante de estrés, fatiga, depresión y frustración. Por este motivo, la mayoría de las terapias, así como las modificaciones físicas y en el entorno que se recomiendan son aquellas que más contribuyen al control y alivio del dolor de la artritis.

En esta web encontrarás información sobre terapias para tratar la artritis y minimizar en lo posible el dolor, con remedios naturales, convencionales y medicinales para poder intentar paliar la dolencia, pero, aunque pretendemos servirte de ayuda, es imprescindible que antes de tomar cualquier decisión consultes con un profesional de la salud para su supervisión médica. Tu médico es quien mejor te podrá aconsejar en tu dolencia.




▶ Artritis y terapias complementarias

Las terapias complementarias suelen ser suaves y desprovistas de los efectos secundarios de la medicina convencional. Están diseñadas para trabajar con el cuerpo, de ahí la importancia de conocer el historial médico del paciente.

Muchas de las terapias complementarias popularizadas en Occidente durante las últimas décadas tienen su origen en la cultura oriental, y llevan practicándose durante cientos de años. Entre ellas se incluye la acupuntura, el yoga y la meditación. Otras, como la técnica Alexander, la osteopatía y la quiropráctica han surgido más tarde y fueron desarrolladas en países occidentales.

Aunque los términos "alternativo” y “no ortodoxo" se suelen aplicar a las terapias complementarias, no son nombres apropiados. En primer lugar, las terapias complementarias deben utilizarse junto con las convencionales (tal y como le explicará cualquier especialista complementario responsable) y no ser una alternativa. Hoy en día, las terapias complementarias son reconocidas por muchos médicos occidentales, algunos de los cuales también las aplican.

La medicina tradicional y las terapias complementarias se basan en distintos enfoques del tratamiento. Los médicos convencionales intentan curar o tratar un problema que ya se ha presentado.

Según ellos, la artritis es una enfermedad incurable cuya causa no se conoce plenamente. Su objetivo consiste en tratar los síntomas, y a menudo recetan medicamentos para superar el dolor, la inflamación y la rigidez propia  de la artritis. Estos medicamentos no siempre nos hacen sentir mejor, ni mejoran nuestra salud en general.

Las terapias complementarias son holísticas. Aspiran a potenciar las defensas naturales del organismo al tratar a la persona completa, abarcando los aspectos físico, mental, emocional y espiritual. Al ser los tratamientos complementarios holísticos, pueden favorecer la salud y bienestar en su conjunto, además de tratar la artritis.

Algunas de las terapias, incluyendo la acupuntura, el Shiatsu y la reflexología, se basan en la idea de la “fuerza vital” que fluye por el organismo. La enfermedad se produce cuando se bloquean los canales, o meridianos, por los que fluye esa fuerza vital. Al desbloquear los canales, el especialista puede contribuir a que el organismo recupere su buena salud.

Existe una gran variedad de terapias complementarias de toda clase para tratar la artritis. Existen terapias tradicionales, como la homeopatía y la fitoterapia, y terapias físicas que incluyen masajes y la técnica Alexander.

De hecho, existe tal variedad de oferta que se puede elegir entre una terapia que aplique en casa, en una clase o en la consulta del especialista. Según el tipo y gravedad de la artritis, se puede elegir una terapia manual, como el masaje, o un programa supervisado de dieta y ejercicios. Se puede acudir a un balneario para recibir un tratamiento con agua, o acudir a algún remedio ancestral oriental,
como la acupuntura o el Shiatsu.

Los tratamientos complementarios exigen la participación activa del  afectado. Al elegir una terapia complementaria, asumimos nuestro propio control y nos responsabilizamos de nuestra salud. También estaremos adoptando una mentalidad más positiva y optimista, lo que por si mismo ya ayuda al proceso de curación.

Las consultas de un especialista complementario suelen durar una hora. Nos hará [oda clase de preguntas sobre nosotros mismos y nuestro historial médico. Seremos tratados como un individuo, no como un caso de artritis.

¿Existe alguna desventaja en las terapias complementarias? Sí, puede que no surtan efecto tan rápidamente como la medicina convencional, y además, requieren un esfuerzo añadido por nuestra
parte.

TERAPIAS DISPONIBLES

Acupresión y acupuntura, Aromatnrapia, Autohipnosís, Biofeedback, Cromoterapia, Danzoterapía, Fitoterapia, Hidroterapia, Homeopatía, Masaje, Meditación, Naturopatía, Osteopatía, Psicoterapia, Quiropráctica, Reflexolagía, Relajación, Shiatsu, Tai chi, Técnica Alexander, Visualización, Yoga

La Naturopatia en el tratamiento de la Artritis

     La naturopatía incluye una actitud de sentido común hacia la salud, basada en las capacidades autocurativas del organismo. Los elementos principales de la naturopatía son los recursos naturales, incluyendo aire puro y sol, ejercicio, descanso, buena alimentación, higiene, relajación e hidroterapia.

La forma de vida naturópata implica aceptar la responsabilidad de la propia salud, posible gracias a la sencillez de sus principios. Los naturópatas creen que lo que los médicos convencionales ven como un síntoma de la enfermedad, suele ser una señal de los intentos del organismo por rechazar esa enfermedad y eliminar las toxinas acumuladas por culpa de un estilo de vida insano. Además, sostienen que el organismo posee la capacidad para sanarse siempre que se lo trate y conserve adecuadamente.

Los naturópatas pretenden eliminar los obstáculos que impiden el normal funcionamiento del organismo, como el estrés, la mala postura y la dieta inadecuada, y aplicar tratamientos que estimulen el funcionamiento normal. En esencia, pues, la naturopatía, más que  tratar una enfermedad, estimula la salud, o la práctica de la medicina preventiva.

Un enfoque amplio

Hoy día, muchos naturópatas, clínicas y centros residenciales usan instrumentos diagnósticos, como los rayos X, pruebas de laboratorio. etc., para ayudarlos en su labor, pero el enfoque básico sigue siendo el mismo desde hace siglos: ayudar al organismo a recuperar el equilibrio aprovechando todas las curas y tratamientos disponibles en la naturaleza. Los naturópatas deben seguir una larga formación que incluye estudios de anatomía, fisiología, microbiología, ginecología, ortopedia, nutrición clínica, psicología e iridologia como instrumentos de diagnóstico. También deben estudiar terapias naturales, como homeopatía, fitoterapia, medicina tradicional china, hidroterapia y técnicas de manipulación, como la Osteopatía.

Esta compleja formación implica que los naturópatas puedan ofrecer una gran variedad de tratamientos adaptados a los requerimientos individuales.

La teoría naturópata

La naturopatía está gobernada por tres principios.

1. Los naturópatas se basan en la creencia de que el organismo esta en permanente estado de recuperación de la salud y el equilibrio, y que todos los sintomas de dolor y malestar no son mas que intentos
por lograrlo. Por tanto, un naturópata considera el dolor y la inflamación de la artritis como intentos del organismo por recuperar la salud. El dolor tiene como misión alertar de que algo sucede, y la
inflamación se produce cuando las articulaciones intentan protegerse de más daños

2. Los naturópatas opinan que la causa subyacente a toda enfermedad es la acumulación indeseada de productos de desecho y la incapacidad del organismo para eliminarlos de manera segura y
natural. Esta acumulación se debe a los malos hábitos de vida, como una mala alimentación, la comida basura y la falta de ejercicio y de aire fresco.

3. El tercer principio de la naturopatía es que el cuerpo contiene toda la sabiduría y poder necesario para curarse a sí mismo.

Al acudir a un naturópata, puede que le prescriba ayunos controlados, masajes, enemas o irrigaciones de colon para desintoxicar el organismo y ayudarlo en el proceso de limpieza. La terapia enzimática, que permite la absorción de nutrientes de la comida, también puede recomendarse. Muchos artríticos son incapaces de asimilar los nutrientes, por lo que se les prescribirán enzimas de plantas deshidratadas en forma de suplementos. Las más comunes son la bromelina de la piña y la papaína de la papaya. El naturópata puede diagnosticar el estado nutricional mediante un análisis de sangre o de los minerales del cabello.

Muchos artríticos presentan un historial de mala alimentación, y esto debe ser lo primero que debe corregirse. Las vitaminas A y E son potentes antioxidantes y destruyen los dañinos radicales libres que causan daño alrededor de las articulaciones. La vitamina E, en particular, estimula la producción de cartílago y ayuda a reducir la inflamación y la destrucción del tejido articular.

Las terapias dependen del terapeuta, pero pueden incluir luz, agua, ultrasonidos, electricidad, frío y calor. Pueden aplicar técnicas de ejercicios, como el yoga, o técnicas respiratorias, quiropráctica, reflexología o masaje, y remedios homeopáticos o herbales. Pero antes, empezará por elaborar un detallado historial clínico y, en algunos casos, realizarán pruebas de laboratorio o de rayos X. Sin embargo, el aspecto más importante de la consulta naturópata es la dieta. Puede que sufra alguna alergia alimentaria que afecte a los síntomas, y seguramente le aconsejarán reducir el consumo de té, café, cola, alcohol, azúcar refinado y, posiblemente, trigo y productos lácteos.

Tras la primera consulta, el terapeuta le comentará las diversas posibilidades de tratamiento y elaborará el tratamiento personalizado que mejor se adecue a su estado.

▶ Artritis y beneficios de la hidroterapia

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▶ Cuando el cuerpo se sumerge en agua, las articulaciones que soportan peso sufren menos tensión, lo que nos proporciona una sensación de confort, relajación y ligereza. Funciona tanto en agua fría como caliente. La hidroterapia profesional para la artritis, sin embargo, suele realizarse en agua caliente.

Desde la época de los romanos se sabe que la hidroterapia produce beneficios y alivio en caso de artritis. La hidroterapia se desarrolló a principios del siglo XIX por Vincent Preissnitz en su “universidad del agua" en la Silesia austriaca (actual República Checa). A finales de ese siglo, un sacerdote bávaro, Sebastian Kneipp, clasificó los usos terapéuticos del agua y, actualmente, algunos centros todavía ofrecen la “Kneipptherapie“, disponible en muchas clínicas y hospitales.

La hidroterapia es un tratamiento cada vez más popular en caso de artritis, funciona de dos formas distintas, pero conexas. En primer lugar, proporciona un alivio instantáneo del dolor y una mayor sensación de bienestar. En segundo lugar. la inmersión en agua facilita una mayor movilidad de las articulaciones. Por ese motivo, la hidroterapia casi siempre se combina con ejercicios suaves, aprovechando esa mayor movilidad.

Después de una sesión de ejercicios, la hidroterapia favorece la relajación de las articulaciones y los músculos. Relajarse con un baño caliente es, en sí mismo, una forma de hidroterapia, pero existen piscinas de hidroterapia especiales para quienes sufren artritis. El agua está más caliente que en una piscina normal y cuentan con fisioterapeutas o algún otro profesional de la salud, experto en este tipo de enfermedades.

Cuidados especializados

La hidroterapia y las sesiones de ejercicios deben realizarse bajo la supervisión de un profesional de la salud. De lo contrario, existe el riesgo de que las articulaciones se fuercen más de lo normal y se provoque aún más daño.

Para que el tratamiento resulte eficaz, el agua deberá estar a una temperatura correcta. Demasiado caliente, o fría, no resultará beneficiosa e incluso reducirá la movilidad. Esto es muy importante en caso de una articulación con inflamación aguda. Además, la piel puede resultar dañada si el agua está demasiado caliente.
Es necesario reservar una sesión, o curso, en alguna piscina de hidroterapia.

Algunos balnearios cuentan con piscinas adaptadas para artríticos. El tratamiento en una piscina, o baño, adaptada puede combinarse con un envoltorio de algas o barro caliente que contribuye aún más a reducir la inflamación. Se puede elegir algún balneario que haya demostrado su eficacia en el alivio de la artritis. Uno de los más conocidos se encuentra en el Mar Muerto, en Israel y Jordania, donde las clínicas especializadas, en las que trabajan médicos cualificados, tratan la artritis de diversas formas.

Las sales minerales y el calor del Mar Muerto se aúnan para ejercer un poderoso efecto calmante sobre las articulaciones inflamadas. El Mar Muerto es el punto de menor altitud de la tierra, y el único en el que se puede tornar el sol todo el día sin riesgo de quemarse. Esto es debido a que los rayos solares son filtrados a través de los vapores de sal en la superficie del agua.

Muchas clínicas se sitúan junto a fuentes naturales de agua caliente, o de azufre, y cada vez hay más personas que han comprobado que el efecto de este remedio natural dura mucho más que el proporcionado por los medicamentos. En algunos balnearios de la República Checa, donde los científicos investigan la artritis, se ha comprobado que el tratamiento de hidroterapia en una piscina natural de agua caliente puede aliviar el dolor por completo durante un año.

Para experimentar alivio en caso de artritis severa, seguramente hará falta alojarse en un balneario durante unas tres semanas. Aunque se obtenga un cierto alivio instantáneo, los efectos no durarán demasiado tiempo con una sola sesión. Al parecer, el efecto de la hidroterapia diaria es acumulativo. Muchos balnearios, aunque no todos, combinan las sesiones de hidroterapia con una dieta sana, y puede que con suplementos nutricionales, además de ofrecer la oportunidad de relajarse en un lugar hermoso y tranquilo.

La autoayuda

Los tratamientos pueden seguirse en casa. Las sales del Mar Muerto, y las de otros balnearios, se fabrican para uso doméstico. Por ley, no pueden anunciarse como un tratamiento contra la artritis, pero alivian el dolor a muchos pacientes.

Caminar junto al mar y nadar en sus aguas es sabido que beneficia a la salud y los artríticos se benefician, además, de esta forma de hidroterapia. Nadar contribuye a conservar la movilidad al mantener la fuerza muscular y el espectro de movimientos en torno a una articulación.

La reflexología en el tratamiento de la Artritis

La reflexología es cada vez más popular gracias a su capacidad para aumentar los niveles de energía, generar una sensación de bienestar y aliviar el dolor. Se trata de una terapia beneficiosa para muchas personas que sufren artritis.

Al igual que la acupuntura y la acupresión, la reflexología se basa en los mismos principios de una fuerza vital que fluye por el cuerpo a lo largo de canales. Sin embargo, los puntos terminales, o zonas reflejas, de los canales energéticos en reflexología se sitúan en los pies y las manos. En acupuntura, esos puntos terminales se sitúan por todo el cuerpo. El reflexólogo no utiliza agujas, como en acupuntura, para estimular los puntos, sino la presión. La acupresión trabaja sobre los mismos puntos que la acupuntura, pero con presión.

La reflexología se ha desarrollado según el concepto básico de que cada parte del cuerpo está conectada con unos caminos que finalizan en las zonas reflejas de los pies o las manos. Al aplicar una presión controlada sobre esos reflejos de un modo preciso y sistemático, el reflexólogo estimula el cuerpo del paciente para que éste alcance el estado de bienestar y salud.

El cuerpo posee una enorme capacidad de autocuración. Tras una enfermedad, o situación de estrés, el organismo se encuentra en situación de desequilibrio, con los canales de la energía vital bloqueados, lo que le impide funcionar correctamente. El  reflexólogo desbloquea estos canales. Además, el tratamiento sobre todo el pie puede producir un efecto profundamente relajante y curativo sobre todo el organismo. La utilización de los puntos de presión en el pie para estimular las propiedades autocurativas del organismo no es nada nuevo. 

La reflexologia se practica desde hace miles de años, en alguna de sus variedades, por distintas culturas en todo el mundo. Existen evidencias de que en China se conoce desde hace 5.000 años, y desde hace 4.000 en Egipto. La práctica se extendió por Europa, y durante la Edad Media se practicaba alguna forma de terapia sobre puntos de presión.

La reflexología moderna tiene su origen en los estudios médicos y neurológicos llevados a cabo en el Reino Unido y Alemania durante la década de 1890. La tradición de la terapia sobre puntos de presión se fusionó con los nuevos descubrimientos sobre la terapia de zona y los efectos del masaje sobre el sistema nervioso simpático.

El doctor William Fitzgerald, otorrinolaringólogo norteamericano de finales del siglo XIX, impulsó esta técnica en 1913. El doctor Fitzgerald descubrió que al presionar ciertos puntos de los pies se inducía un efecto anestésico sobre ciertas partes del cuerpo. Experimentando con la aplicación de presión sobre distintas partes de los pies, con las manos o con algún instrumento especial, desarrolló un sistema que denominó terapia de zona.

La reflexología, o terapia de zonas reflejas, como se conoce a veces, se hizo popular en Estados Unidos en la década de 1930 y fue introducida en el Reino Unido en el decenio de 1960. Una teoría de la reflexología moderna es que, cuando nuestros antepasados caminaban y corrían descalzos sobre un suelo irregular, las terminaciones nerviosas y zonas reflejas del pie recibían un constante masaje. Pero hoy pasamos la mayor parte del tiempo sentados y, cuando caminamos, lo hacemos sobre una superficie dura y plana, con los pies encerrados en zapatos. Por tanto, ya no reciben masajes ni estímulos.

Cuando una mujer lleva zapatos de tacón, se altera el reparto del peso sobre la planta: unas zonas reciben una presión adicional y otras no resultan estimuladas.

¿A quién beneficia?

La reflexología no puede curar la artritis, pero alivia el dolor crónico y aumenta los niveles de energía. Más que para curar, se aplica para aliviar el cansancio y el dolor. Por eso es un buen complemento para otros tratamientos, sean complementarios o de medicina convencional. Mucha gente que toma fármacos o sigue algún tratamiento médico nota que la reflexología reduce, o elimina, los efectos secundarios y así, aumenta los beneficios de la medicina ortodoxa. Tras una cirugía, la reflexología ayuda a estimular el proceso de curación.

Uno de los aspectos más interesantes de la reflexología en el tratamiento de la artritis es que algunos terapeutas afirman ser capaces de detectar depósitos cristalinos de calcio o ácido úrico. De ser así, las personas que padecen gota podrían beneficiarse de unas sesiones de reflexologia. Sin embargo, otros terapeutas  afirman que los depósitos que sienten son una acumulación de ácido láctico.

La consulta

El reflexólogo elaborará un detallado historial médico y del estilo de vida del paciente durante la primera consulta. Después, examinará los pies, fijándose en su aspecto general, temperatura y color.
Antes de iniciar el tratamiento, el reflexólogo aplicara polvos de talco para facilitar el movimiento suave y uniforme de sus manos sobre la superficie del pie.

Durante el tratamiento, ejercerá una presión variable con el pulgar sobre los reflejos de los pies, concentrándose en cualquier zona sensible. Estas zonas indican qué parte del cuerpo está falta de equilibrio. Las sesiones suelen durar unos 50 minutos y pueden empezar siendo semanales, para celebrarse posteriormente cada dos o tres semanas.

Durante el tratamiento, el cuerpo experimenta un proceso de desintoxicación. Esto puede manifestarse después en los llamados efectos secundarios de la reflexología, que comprenden articulaciones doloridas, diarrea, mayor necesidad de orinar, sensación de catarro. Si se produce alguno de estos síntomas, debería tenerse por buena señal, pues indica que el organismo está eliminando las impurezas y toxinas. En cualquier caso, no durarán mucho tiempo.

¿Cómo funciona?

No existe una teoría unificada sobre cómo funciona la reflexología, pero los reflexólogos afirman que los beneficios dela terapia derivan de alguno o la totalidad de los procesos siguientes:

- una profunda relajación muscular y el alivio de la tensión y el estrés.

- una mejoría de la circulación cardiovascular y linfática.

- la estimulación e inhibición de la transmisión de los impulsos nerviosos hacia el cerebro, sobre todo los del sistema nervioso autónomo.

- la reducción del dolor a través de la puerta de control y la
estimulación de la producción de endorfinas.

- La estimulación de los puntos clave sobre los meridianos de acupuntura.

- los efectos sobre el campo electromagnético del cuerpo.

- los beneficios de una hora de descanso.
- los beneficios psicológicos de una hora de atención y cuidado personalizado.

En casa 
El máximo beneficio se logra al recibir un masaje de reflexología, pero también se obtiene alivio al trabajarse uno mismo algunos de los puntos de reflexología. El terapeuta podrá enseñarle cómo hacerlo y asegurarse de que lo hace correctamente.

Siempre que pueda, camine descalzo. Caminar descalzo por la casa masajeará y estimulará los puntos de reflexología. Igualmente, si camina descalzo sobre la hierba, la arena, la tierra o sobre piedras suaves, aumentará los niveles energéticos de su organismo y se sentirá mejor.

Una versión moderna de la reflexología, el Vacuflex, utiliza una bomba de vacío y la succión para simular el efecto de las manos de reflexólogo.

La Quiropráctica. Remedio contra la Artritis

La quiropráctica es parecida a la Osteopatía y la medicina ortopédica pues alivia el dolor mediante la manipulación de las articulaciones. Hay pequeñas diferencias en las técnicas empleadas. Los quiroprácticos pueden apoyar su diagnóstico en radiografías, mientras que los osteópatas se basan en su conocimiento del cuerpo humano para “sentir” la disfunción.

Los quiropracticos afirman que las radiografías permiten un diagnóstico más preciso y posibilitan que se centren directamente en el problema. Esto puede tranquilizar a los artríticos ya que significa que hay menos riesgo de manipular, o de manipular en exceso, las articulaciones inmóviles. La elección de la terapia dependerá de la afinidad que se sienta por las radiografías. Si le preocupan los efectos de la radiación, puede que prefiera acudir a un osteópata.

El primer tratamiento quiropráctico tuvo lugar en 1895, en Davenport, Iowa, y se hizo rápidamente popular. Su inventor fue Daniel David Palmer, un empresario y aventurero canadiense que se interesó primero por el poder curativo del magnetismo, popular en aquella época. Palmer se convirtió en un sanador mediante la imposición de manos y pronto sintió curiosidad por conocer el origen de la enfermedad.

Las investigaciones de Palmer lo llevaron a creer que había una estrecha relación entre las vértebras de la columna y enfermedades de todo tipo. Sabía que la manipulación se había practicado en el antiguo Egipto y pretendió haber redescubierto la práctica e incorporarla a la vida moderna. También investigó la nueva ciencia de la Osteopatía, pero formuló sus propias ideas sobre el papel de la columna con respecto a la salud.

Tras su éxito inicial al tratar la sordera mediante la manipulación de la columna, Palmer decidió establecerse. Sin embargo, fue juzgado, condenado y encarcelado por practicar la medicina sin licencia. Después de aquello, cientos de quiroprácticos se enfrentaron a multas y condenas por practicar la medicina sin licencia, y así continuó en Estados Unidos hasta la década de l960.

La quiropráctica se hizo cada vez más popular entre la población y la disciplina consiguió florecer a pesar de ser considerada poco científica. En parte, la quiropráctica debía su éxito a que los terapeutas practicaban lo que se dio en llamar cirugía sin sangre, en una época en que la cirugía era una práctica muy dolorosa y arriesgada, incluso mortal. Otro motivo de su éxito fue que los
pacientes se sentían a menudo mejor nada más terminar el tratamiento. Normalmente no había ningún efecto secundario adverso, un aspecto negativo de los medicamentos ortodoxos y la
cirugía.

¿A quién beneficia?
El quiropráctico restablece el movimiento normal de una articulación alterada, de modo que el movimiento anormal de los músculos y las articulaciones suele responder al tratamiento quiropráctico.
La quiropráctica está indicada cuando el cuerpo es incapaz de curarse tras una lesión de hueso y articulación. Funciona mejor contra el dolor y las alteraciones antes de que la enfermedad sea irreversible.

Los quiroprácticos buscan lo que llaman subluxaciones (vértebras mal alineadas y con anomalía bioquímica) y otras articulaciones que impidan el normal funcionamiento. El quiropráctico influye en los impulsos nerviosos que regulan las beta-endorfinas, el analgésico natural del organismo, incluso cuando la artritis haya progresado demasiado como para que se restaure la plena movilidad.

La artritis muy dolorosa puede aliviarse con la quiropráctica que estimula el funcionamiento del mecanismo de autocuración del organismo. Sin embargo, el quiropráctico no puede revertir, o tratar la artritis severa cuando ya se ha producido deformidad e incapacidad.

El tipo de artritis, o reumatismo, que mejor responde a la quiropráctica es el de origen neuro-muscular o vascular que afecte a la columna y las extremidades. Los tipos inflamatorios no suelen ser tratados con quiropráctica.

Según los quiroprácticos, la terapia funciona a tres niveles. 
El primero es el mecánico y anatómico que restablece el movimiento mediante la mejora de las funciones a través de una serie de técnicas de manipulación de la columna y movilización de articulaciones.
El segundo nivel es el del alivio del dolor. El tercer nivel es el mental y emocional, y es en el que el quiropráctico practica el toque sanador.

La quiropráctica implica empujar, tirar y abrir el músculo contra el hueso. El número de sesiones dependerá de la gravedad del problema. Como sucede con la Osteopatía, el tratamiento se siente, y puede que se produzcan algunos momentos de dolor, pero no debería ser muy fuerte. Es importante asegurarse de que el quiropráctico esté plenamente cualificado, y que comprenda perfectamente la exacta naturaleza del su problema en particular.

Osteopatía y tratamiento de la Artritis

Una de las técnicas para tratar el dolor mediante la corrección de los problemas óseos y articulares por la manipulación experta es la Osteopatía, admitida por la medicina ortodoxa.

Existen diversas técnicas de manipulación, entre ellas la Osteopatía, la quiropráctica y la medicina Ortopédica. Durante siglos ha habido personas que manipulaban las articulaciones para normalizarlas, pero la Osteopatía, en su forma moderna, fue desarrollada por el médico Andrew Still durante la guerra civil norteamericana.

El doctor Still estaba convencido de que la columna era la fuente de la buena salud y que, si se trataba la columna, el resto del cuerpo respondería positivamente. Creía que problemas como la falta de alineación de las vértebras y el mal funcionamiento de las articulaciones impedía la circulación de la sangre y afectaba al funcionamiento del sistema nervioso, impidiendo que el organismo luchara contra la enfermedad. Still empezó a manipular articulaciones por cuestiones de salud en 1874. La osteopatía necesitó casi 100 años para ser aceptada como una disciplina científica.

Los osteópatas se basan en sus habilidades manipulativas para aliviar el dolor y restaurar la movilidad a las articulaciones rígidas y doloridas. En Estados Unidos, los osteópatas tienen la categoría de médicos y pueden remitir pacientes a otros especialistas, y algunos hasta practican cirugías. En otros países occidentales, los osteópatas no han adquirido esta posición.

La Osteopatía es parecida a la quiropráctica y ambas terapias tratan los mismos problemas con técnicas parecidas. Sin embargo, existen algunas diferencias. Los osteópatas trabajan más el tejido blando, con masajes superficiales y profundos, que los quiroprácticos, y movilizan las articulaciones mediante tracción o articulación. Esto significa que devuelven toda la movilidad a las articulaciones de manera pasiva, y no con una sacudida como puede hacer un quiropráctico.

Tratar la artritis

La Osteopatía está indicada para la osteoartritis y problemas de desgaste de la columna, pero no tanto para la artritis reumatoide y otras formas de artritis inflamatoria. Los osteópatas ayudan a aliviar los síntomas de la artritis, pero no pueden curarla. El paciente puede sentir el alivio instantáneo del dolor y la rigidez pero ésta volverá con el tiempo. La Osteopatía no reduce la inflamación, ni evita la acumulación de productos de desecho en las articulaciones.

Aunque la Osteopatía ya no se considera un tratamiento alternativo, algunos médicos ortodoxos siguen mostrando su escepticismo hacia ella. Opinan que la artritis se caracteriza por períodos de remisión y de dolor agudo o crónico, de modo que no es fácil determinar si el tratamiento osteopático ha servido de ayuda o si la enfermedad simplemente ha entrado en remisión. Hay médicos, e incluso pacientes, que piensan que la Osteopatía puede ser peligrosa. Sin embargo, es uno de los tratamientos físicos más seguros para la artritis.

Los osteópatas suelen trabajar en clínicas bien equipadas tras elaborar un detallado historial clínico del paciente que incluye preguntas sobre el historial médico y el estilo de vida. Las sesiones suelen durar una hora y hará falta unas seis sesiones, en función de la gravedad de la artritis.

El principal beneficio de la osteopatía para los artríticos consiste en cambiar la posición de algunos huesos y articulaciones a través de la manipulación del osteópata sobre el esqueleto. Los osteópatas afirman que el secreto de su tratamiento consiste en intercalar períodos de terapias manipulativas con períodos de descanso que ofrezcan más posibilidades de autocuración al cuerpo. No existe ningún efecto secundario adverso y el paciente debería sentirse mejor.

La Homeopatía en el tratamiento de la Artrosis

El médico alemán Samuel Hahnemann (1755-1843), fue el creador de la homeopatía. Descubrió que, cuando una sustancia “similar” -similar en cuanto a su capacidad para producir un síntoma y estimular la capacidad autocurativa del organismo para eliminar ese síntoma- era empleada contra una enfermedad, los pacientes se curaban suave y permanentemente.

La medicina homeopática se basa en la teoría de que “semejante cura a semejante”.  Por ejemplo, una articulación inflamada, caliente y delicada, y que encuentra alivio con el frío, se trata con Apis, elaborado a partir de abejas, porque los síntomas se parecen a los de la picadura de una abeja.

Las meticulosas observaciones que Hahnemann hizo de la medicina convencional lo convencieron de que esta se basaba en la ley de los opuestos. En otras palabras, los médicos prescribían un medicamento para que el organismo funcionara al revés. Por ejemplo, una persona con mucosidad se tomara un medicamento que frene esa mucosidad. Sin embargo, un homeópata administrará una sustancia que provocaría mucosidad en una persona sana, pero que cura al enfermo.

Los remedios homeopáticos se elaboran con plantas, minerales, animales y materias insanas. Pasan por un proceso de dilución y agitado. Denominado potenciación, por el que se liberan los poderes curativos de la sustancia, mientras que las cualidades tóxicas y dañinas son eliminadas. El remedio estimula la capacidad autocurativa del organismo y la restauración del equilibrio. Los remedios se encuentran disponibles en la consulta del homeópata, en las farmacias homeopáticas y en cada vez mayor número de farmacias convencionales.

Al ser la homeopatía una forma holística de curación, que trata tanto el cuerpo como la mente, no existen remedios para patologías sino para personas que sufren unos síntomas individuales. Esa individualidad es lo que permite al homeópata identificar el tratamiento correcto. Al prescribir un medicamento, el homeópata tiene en cuenta el estado mental del paciente, sus perspectivas, su personalidad y comportamiento en general, además de la enfermedad. Al igual que sucede con la mayoría de los tratamientos complementarios. la homeopatía pretende estimular el mecanismo de autocuración del organismo, sin efectos secundarios.

Lo esencial del concepto de homeopatía es que cuanta mas pequeña sea la dosis más potente será. Esta idea, en clara confrontación con la medicina convencional, ha sido uno de los mayores impedimentos para que la homeopatía sea aceptada por la profesión médica oficial.
La dosis de “ingrediente activo" es lo que produce el efecto curativo en la medicina homeopática, sin efectos tóxicos o secundarios.

Así pues, la homeopatía nunca será dañina. Sin embargo, al ser un tratamiento muy delicado, sus efectos pueden ser anulados por medicamentos, alimentos u olores. Muchos médicos ortodoxos opinan que los remedios homeopáticos no son más que un placebo, ya que no contienen principios activos evidentes Sin embargo. la homeopatía es cada vez mas popular y no es raro encontrar algún homeópata cualificado en los centros de salud.

Los remedios homeopáticos funcionan bien con animales; en concreto, han tenido mucho éxito con caballos de carreras, animales valiosos y delicados que reciben el tratamiento más eficaz y suave disponible, sin el riesgo de efectos secundarios adversos. Esto parece desacreditar a los detractores que afirman que la homeopatía actúa únicamente sobre la mente.

Aunque muchos remedios homeopáticos se encuentran en casi cualquier farmacia, quienes sufran una patología crónica, como la artritis, deberían acudir a un homeópata cualificado. Muchos homeópatas también son médicos ortodoxos y comprenderán ambos puntos de vista, y podrán recomendar tratamientos convencionales si lo creen necesario.

La homeopatía no trata problemas estructurales que requieran cirugía. Si necesita, por ejemplo, una prótesis de cadera, la homeopatía no servirá de nada. No puede reparar articulaciones desgastadas ni corregir deformidades óseas. Sin embargo, los remedios homeopáticos adecuados pueden acelerar el proceso de curación tras la cirugía.También funcionan como tratamiento preventivo, protegiendo frente a futuros daños y deformidades causadas por la artritis crónica.

Durante la primera consulta, el homeópata le hará muchas preguntas sobre la artritis. También le pedirá el historial médico detallado, empezando por el momento del embarazo de su madre, y una relación de las enfermedades infantiles sufridas. Le preguntará por su estilo de vida, gustos y fobias en la vida, así como por la regularidad de sus funciones corporales. También podrá preguntarle por su trabajo y aficiones. En caso de que tome algún medicamento ortodoxo, o lo haya tomado recientemente, deberá informar al
homeópata.

Al finalizar la consulta, le prescribirá un remedio, o conjunto de remedios adecuado para el problema. Hahnemann también hacía especial hincapié en la nutrición, por lo que el terapeuta seguramente le ofrecerá unos buenos consejos al respecto para minimizar los síntomas y posibles futuras recaídas de la artritis.

La mayoría de los remedios homeopáticos modernos se presentan en forma de píldoras de lactosa impregnadas en una solución del remedio. Las pastillas se disuelven en la boca y no tienen sabor alguno. Algunos remedios se comercializan en forma de solución, en unos pequeños viales de cristal con tapón de rosca, y unos pocos en forma de ungüento.

En muchos países, los remedios homeopáticos son cubiertos por el seguro medico, siempre que los recete un médico cualificado. En el Reino Unido, por ejemplo, se encuentran en el servicio nacional de salud. Este servicio también dirige cinco hospitales homeopáticos y fomenta una serie de tratamientos complementarios, no sólo homeopáticos.

Mientras sigue algún tratamiento homeopático, puede que le aconsejen modificar su estilo de vida, ya que la experiencia demuestra que estos remedios no combinan bien con algunas sustancias. La eficacia de los remedios puede verse reducida o anulada si se fuma, bebe alcohol, o mucho te, café o colas. Hay que evitar cepillarse los dientes 15 minutos antes y después de tomar el remedio. Puede que le aconsejen evitar productos de aseo muy perfumados o limpia hogares con un fuerte aroma. Algunos aceites esenciales y de aromaterapia también interfieren en los tratamientos homeopáticos.

No es probable que los remedios homeopáticos interfieran en los medicamentos ortodoxos, aunque muchos de ellos, como esteroides, somníferos y antihistamínicos, bloquearán el efecto de los remedios homeopáticos.

Antes de abandonar un tratamiento ortodoxo a favor de uno homeopático, hay que consultar al médico y asegurarse de que no supondrá un riesgo para la salud. Nunca hay que interrumpir un tratamiento bruscamente y sin consultar al médico.

ALGUNOS REMEDIOS HOMEOPÁTICOS ADECUADOS

Existen remedios eficaces para tratar la artritis. Los homeópatas prescriben según la constitución del paciente, y no según sus síntomas. Lo que funciona para una persona no tiene por que hacerlo para otra. Es necesario acudir a una consulta.

RHUS TOX (RHUS TOXICODENDRON o HIEDRA VENENOSA)
Es el remedio homeopático más habitualmente recetado para la artritis y el reumatismo que mejoran con la aplicación de calor y empeoran tras mucho tiempo sentado. Los pacientes que sienten rigidez al levantarse, y aquellos a los que el movimiento alivia, se beneficiarán de este remedio.

BRYONIA (BRIONIA BLANCA o BARBA DE VIEJO) Se utiliza para casos de articulaciones muy doloridas y que empeoran con el movimiento, pero mejoran con el descanso y la inmovilización.

RUTA (RUDA) Es un remedio útil para molestias que afectan a los tendones y ligamentos, como el codo de tenista.

CALC. PHOS (FOSFATO CÁLCICO) Remedio general para la artritis en las manos.

CALC. CARB. (CALCAREA CARBONICA, CONCHA DE OSTRA)
Es de especial utilidad en el tratamiento de la osteoartritis.

ARS. ALB (ARSÉNICO BLANCO) Aunque potencialmente letal en malas manos, el arsénico en homeopatía proporciona alivio de los síntomas que empeoran por la noche y mejoran con el calor.

PULSATILLA (ANÉMONA) Remedio homeopático de muchos usos que alivia los síntomas que empeoran con el calor y mejoran al aire libre.

APIS (PICADURA DE ABEJA) Remedio homeopático de utilidad para los ataques repentinos en articulaciones calientes, inflamadas, sensibles que se alivian con frío, como en algunos tipos de artritis.

La Artritis y las Plantas Medicinales (Fitoterapia)

Antes de aparecer los medicamentos de laboratorio, casi todas las medicinas eran remedios a base de plantas y extractos de plantas, y en algunos países subdesarrollados sigue siendo así. 
Aunque la medicina científica occidental avanza a pasos agigantados en países como la India o China, el 85 por ciento de la población continúa confiando en los tratamientos y remedios a base de plantas.

Lo  paradójico es que mientras los países orientales empiezan a adoptar con entusiasmo los métodos occidentales, un gran número de occidentales vuelven a los remedios herbales. Aunque muchos medicamentos de laboratorio deben sus orígenes a los componentes herbales, los remedios tradicionales a base de plantas, y la fitoterapia, experimentan un resurgimiento.

La fitoterapia es un arte ancestral con un toque moderno. Mientras que los antiguos fitoterapeutas se basaban principalmente en las tradiciones que pasaban de generación en generación, los fitoterapeutas modernos se someten a una rigurosa formación en una escuela reconocida de fitoterapia, donde trabajan con plantas orientales y occidentales, lo que les proporciona una mayor variedad de posibles tratamientos que los que tenían los antiguos fitoterapeutas. Hoy, casi todas las dolencias pueden set tratadas con una planta específica, o alguna combinación de plantas.

Muchos remedios ancestrales han sido evaluados en ensayos clínicos en hospitales punteros para, al menos, descubrir el mecanismo de su funcionamiento. Si le interesa la fitoterapia para la artritis, es importante consultar primero con el médico convencional. A diferencia de otras terapias complementarias, la fitoterapia no siempre es compatible con los medicamentos ortodoxos. Algunos tratamientos a base de plantas son fuertes y pueden ejercer un efecto tanto positivo como negativo. Algunas plantas interfieren en algunos de los ingredientes de los medicamentos ortodoxos.

Las plantas actúan de manera distinta que los medicamentos farmacéuticos. Para el fitoterapeuta, lo importante es restablecer el equilibrio y la armonía de todo el cuerpo, en lugar de limitarse a tratar los síntomas. Al utilizar toda la planta, y no algún componente aislado, existe un menor riesgo de sobredosis o de efectos secundarios adversos.

La visita al fitoterapeuta suele ser una experiencia más interesante que acudir a un médico convencional. Como pasa con otros tipos de medicina complementaria. el fitoterapeuta le hará preguntas sobre los antecedentes familiares, su estilo de vida, la dieta, los hábitos de ejercicio, el trabajo y los problemas de estrés.

El remedio elegido podrá combinarse con una dieta individualizada, algunos ejercicios beneficiosos y consejos para reducir el estrés. La fitoterapia moderna, como otras terapias complementarias, es un tratamiento holístico.

Los tratamientos a base de plantas pueden recetarse en forma de pastillas, tes, tisanas o tinturas, ungüentos, gotas, infusiones, supositorios, encinas, baños, cataplasmas o jarabes. Quizá le receten una mezcla de esencias de plantas que deberá quemar y luego inhalar. Los remedios herbales suelen tardar más en actuar que los fármacos de laboratorio y. al ser más suaves, son muy útiles en caso de problemas crónicos. En patologías de difícil tratamiento, como el eccema y el asma, la fitoterapia está reemplazando a los tratamientos ortodoxos.

Buscar un tratamiento

Se pueden adquirir tratamientos a base de plantas en farmacias, pero la fitoterapia para problemas serios como la artritis, no debería autoadministrarse. Los tratamientos herbales pueden ser muy complejos y deberían ser administrados por un fitoterapeuta competente. La  mejor manera de encontrar un especialista es el boca a boca, pero, si no es posible, se puede acudir al colegio profesional para buscar uno cercano a nuestro lugar de residencia. Aunque nos lo hayan recomendado, hay que comprobar las credenciales del fitoterapeuta.

Como sucede con otros tratamientos para la artritis, no se puede garantizar la cura o la remisión permanente de la patología.

El fitoterapeuta no sólo tendrá en cuenta los síntomas, sino el estado general del organismo. Puede prescribirle plantas para estimular o relajar funciones corporales, como la digestión o la circulación, o para aumentar los niveles de energía. Le sugerirá una dieta, por ejemplo, aumentar el consumo de alimentos integrales, o reducir el de té, café o colas. El objetivo es estimular al organismo para que se cure él mismo, en lugar de suprimir los síntomas.

Las plantas no son siempre seguras

Si nota algún efecto secundario deje de tomar el remedio. No se exceda en la dosis prescrita. No prolongue en exceso el tratamiento.
No recoja las plantas en el campo. No adquiera las plantas en el
extranjero.

ALGUNOS REMEDIOS CON PLANTAS

Se ha demostrado la utilidad de las siguientes plantas en el tratamiento de la artritis:

ULMARIA: Es la hierba más recetada para la artritis. Contiene
glicósidos salicílicos y ejerce una potente acción antiinflamatoria.

HARPAGOFITO: El harpagofito es también un antiinflamatorio. Mediante pruebas científicas se ha demostrado que ejerce una acción similar a la fenilbutazona,  uno de los principales medicamentos antiinflamatorios.

BARDANA: Se utiliza para limpiar los tejidos en profundidad.

SEMILLA DE APIO: Estimula la eliminación del ácido úrico, por lo que resulta útil en el tratamiento de la gota.

ESTIGMA DE MAIZ: Fortalece los riñones.

COLA DE CABALLO: Fortalece los riñones.

ORTIGA: Mejora la circulación y estimula la eliminación del exceso de ácidos.

ZARZAPARRILLA: Desintoxica el organismo.

FRESNO ESPÍNOSO: Favorece la circulación.

El fitoterapeuta también podrá utilizar hierbas chinas como Achyrantes, para eliminar la “humedad” de las articulaciones, angélica y una genciana de hoja grande.

La acupuntura. Remedio eficaz contra la Artritis

Los artríticos y personas con dolencias de espalda constituyen la mayoría de los pacientes de un acupuntor. La osteoartritis y la artritis reumatoide responden bien, tanto a la forma tradicional china de esta terapia, como a su forma occidental.

El tratamiento de acupuntura suele ser más eficaz en pacientes con formas leves de artritis, antes de que el estado se vuelva crónico y se hayan desencadenado los cambios degenerativos que provocan el movimiento restringido, así como el dolor agudo.

La acupuntura no cura la artritis, pero puede aliviar el dolor asociado a ella durante períodos de tiempo cada vez más largos. Incluso un alivio temporal del dolor, sin medicamentos, es todo un logro para los artríticos.

El término “acupuntura" deriva del latín, acus, que significa aguja, y punctus, que significa pinchar. El tratamiento consiste en insertar unas finísimas agujas en determinados puntos de la piel. Los puntos de acupuntura se reparten a lo largo de los meridianos, o canales de energía invisibles. Existen 14 meridianos mayores, 12 de los cuales están conectados con órganos internos, de los que reciben su nombre.

La medicina tradicional china
Los terapeutas sostienen que la fuerza vital, o energía, fluye a lo largo de los meridianos. La fuerza vital, conocida como qi o chi, tiene dos componentes principales, yin y yang. El equilibrio entre el yin y el yang es esencial para una mente equilibrada y un cuerpo sano. El yin es la fuerza vital femenina, pasiva y pacífica. El yang es la fuerza masculina, agresiva y batalladora. Mientras que el yin representa la oscuridad, el frío, la humedad y la inflamación, el yang representa la luz, el calor, la sequedad y la tensión. Mientras que el yin representa el descanso, la tierra, la introspección y el agua, el yang representa la actividad, el ciclo, la expansión y el fuego. Cualquier desequilibrio entre el yin y el yang es causa de enfermedad y desarreglos. Esta teoría difiere completamente de la que sustenta la medicina occidental.

Al fluir nuestra energía por los meridianos, y porque las enfermedades representan un desequilibrio de nuestra fuerza vital, el acupuntor busca liberar o desbloquear los meridianos para restablecer el flujo energético en su interior. Esto se hace mediante la estimulación de los puntos de acupuntura.

Existen unos 1.000 puntos de acupuntura. Tradicionalmente, se pensaba que eran 365, uno por cada día del año. Los acupuntores occidentales no utilizan más de 200 puntos, algunos incluso menos. Los acupuntores tradicionales chinos utilizan muchas más agujas y durante más tiempo.

¿Funciona la acupuntura?

Para un occidental, es menos importante aceptar intelectualmente la teoría de la acupuntura que responder a dos preguntas: ¿Funciona? ¿Es segura? La acupuntura se lleva practicando durante siglos como uno de los elementos de la medicina ortodoxa china. Se utiliza para curar la enfermedad y aliviar el dolor. Se ha utilizado como anestesia durante el parto y algunas operaciones quirúrgicas.
Estos datos están bien documentados. Claramente, la acupuntura funciona.

Cómo funciona la acupuntura
Los expertos occidentales sostienen que la estimulación de los puntos de acupuntura mediante agujas, la punta de los dedos en la acupresión, y el calor en la moxibustión produce la liberación al torrente sanguíneo de dos sustancias químicas: las endorfinas, hormonas analgésicas y del placer, y las encefalinas, que adormecen los sentidos. Todo ello se traduce en el alivio del dolor.
Al  insertar una aguja, se dirige un impulso nervioso hacia la columna, que desencadena la liberación de endorfinas. Otros expertos apoyan la teoría de la puerta de control, según la cual los impulsos del dolor pueden regularse por una puerta situada a Io largo de las vías del sistema nervioso. Algunas fibras nerviosas, al ser estimuladas por acupuntura, cierran la puerta y dejan fuera el dolor

¿Es segura la acupuntura?

El que una terapia sea alternativa, complementaria o natural, no significa que sea segura. La acupuntura, por lo general, se considera segura, pero hay que tener en cuenta una cuestión importante: el terapeuta debe utilizar agujas desechables. Algunos afirman que las agujas esterilizadas son aceptables, pero para mayor seguridad, deberían ser de un solo uso. Otros peligros asociados a la acupuntura incluyen desmayos, aumento del dolor y neumotórax (perforación pulmonar). Aunque se han dado casos, no son frecuentes.

La acupuntura se emplea actualmente en clínicas ortodoxas del dolor en los centros de salud de la mayoría de los países occidentales. Muchos médicos alopáticos alaban su eficacia, aunque no estén de acuerdo con el mecanismo exacto por el que funciona.

Al acudir por primera vez a un acupuntor este determinará su estado de salud a través de un detallado historial médico y de las preguntas que formulará sobre su estilo de vida, dieta, ejercicio, hábitos de sueño y nivel de estrés.

El acupuntor lo tratará en función de las ancestrales normas del diagnóstico chino. Comprobará la lengua, la coloración y estado de la piel, el cabello. la postura y el aspecto general de bienestar, junto con el sonido de la respiración y la voz.

El acupuntor también diagnosticará a través del pulso para decidir el mejor tratamiento. El terapeuta calibrará el estado energético de los meridianos, simplemente tomando el pulso arterial radial en la muñeca. En cada muñeca existen seis pulsos. por tanto 12 en total. Cada pulso representa uno de los 12 principales órganos del cuerpo. Tomar el pulso se denomina palpación. El acupuntor experto puede diagnosticar múltiples enfermedades mediante palpación.

Una vez establecido el estado general de salud, el acupuntor insertara cuidadosamente las agujas en los puntos de acupuntura de determinadas partes del cuerpo.

La inserción de las agujas suele ser rápida, indolora y no causa sangrado. Se insertan a una profundidad de unos 6-12 mm y luego se giran suavemente entre el pulgar y el índice para estimular la energía o para aliviar la presión del punto de acupuntura. Puede que se sienta un ligero entumecimiento o cosquilleo. El acupunror puede utilizar desde una o dos agujas, hasta una docena o más. Las agujas se dejan desde unos pocos minutos hasta más de media hora. 

Los pacientes de artritis pueden sentir cierto alivio del dolor después de la primera sesión, pero lo más probable es que hagan falta varias, puede que media docena, hasta que se perciba un verdadero beneficio. También puede ser necesario continuar con las sesiones de acupuntura si el alivio del dolor no es muy duradero. Sí no experimenta ninguna mejora después de más de siete u ocho sesiones, lo más aconsejable es acudir a otro acupuntor, o probar con otra terapia. Puede ser que la acupuntura no sea eficaz en su caso.

En casa

Aunque en realidad no se puede practicar la acupuntura sobre uno mismo, se pueden aprovechar los conocimientos adquiridos durante la sesión y aplicarse acupresión. Para ello, basta con masajear o aplicar una ligera presión con la punta de los dedos sobre los puntos que proporcionen mayor alivio durante la sesión de acupuntura. El acupuntor podrá explicarle el mejor modo de hacerlo y los puntos sobre los que deberá concentrarse.

Algunos acupuntores dejan puestas una o dos agujas, y eso le permitirá girarlas cada vez que sienta un dolor agudo. Pregúntele al acupuntor si en su caso está indicado.

Encontrar un buen especialista

La mejor manera de encontrar un terapeuta es el boca a boca. Además, puede comprobar las credenciales del acupuntor elegido en el correspondiente colegio profesional. Otra opción es pedirle al médico de familia o al especialista del hospital que le recomiende uno. La  unidad del dolor del hospital seguramente dispondrá de algún acupuntor.